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Capitulos
La tradición guatemalteca del tejido con telar de cintura ha llegado a un nivel de sofisticación en técnicas y diseño difícilmente igualable. Por aquí, la gente viste obras de arte, en algunas instancias arte para los museos. La habilidad de los mayas para combinar color y forma en una sola prenda de vestir, y entre varias prendas de vestir, es arte absoluto. Para mí, la actividad de tejer es tan hermosa como el fruto de la labor. En cualquier día en cualquier pueblito u hogar rural, se pueden ver mujeres, solas o en grupos, paradas, hincadas, o sentadas en el suelo, tejiendo o bordando mientras platican, bromean, y les dan el pecho a sus bebés, rodeadas de patos, pollos, chompipes y de vez en cuando algún marrano o vaca.
Tradicionalmente, el traje típico identificaba al pueblo. Sin embargo, hasta dentro de la moda prescrita de un determinado pueblo, siempre aparecían distintos patrones y estilos, los cuales contenían elementos, figuras, y símbolos en común. El uso del traje típico está lejos de detenerse alrededor del lago, aunque sí está disminuyendo, y evolucionando, igual como en todas las áreas indígenas de Guatemala y probablemente toda Mesoamérica. Las damas de Santa Catarina Palopó y San Antonio Palopó, dentro de una sola generación, han cambiado los huipiles rojos a los azules mientras siguen usando el estilo general del traje original. En la mayoría de los pueblos del lago, unos escasos hombres ancianos aún usan traje típico.
Las mujeres en muchos pueblos combinan los estilos libremente. Usan huipiles de Patzún, San Martín, y Comolapa del Departamento de Chimaltenango con cortes de Salcajá (Xela) y San Juan Sacatépequez. Con frecuencia combinan huipiles de Huehuetenango con cortes de Nebàj (Quiché) y huipiles de San Lucas Tolimán con cortes de Totonicapán teñidos con azul. Los huipiles más buscados son los de San Antonio Aguascalientes y Chichicastenango y los cortes anchos con paletones de Xela, pero el precio exagerado de estas prendas hace que pocas las pueden conseguir. Algunas mujeres mayas mezclan sus prendas tras culturas, usando traje típico un día y pantalón o trajes profesionales al día siguiente. Paradójicamente, muchas que abandonan el traje completamente para usar pantalón lo hacen para aumentar las oportunidades de trabajo o elevar su estatus social, mientras otras abandonan el traje sencillamente porque no lo pueden costear. En los Palopós, Santiago Atitlán, Concepción, y todas las numerosas aldeas, caseríos, cantones, y colonias que forman el municipìo de Sololá, las mujeres, y muchos hombres también, se apegan lealmente al traje específico de su pueblo.
La ropa típica de buena calidad ha de lavarse a mano. Sin embargo, sea lo que sea el estilo de ropa que se usa, casi siempre se lava a mano, por mujeres, en muchos sitios: pilas, ríos, las orillas del lago, riachuelos en las montañas, y agua que cae de tubería de plástico desde los nascimientos de las montañas hacia las planicies más abajo. En donde sea que camino, veo a las lavanderas, o lavando o cargando los baños de ropa mojada a sus casas, en senderos estrechos de las montañas o subiendo calles inclinadas en las aldeas; frecuentemente recorren grandes distancias para lavar.
En ningún lado es tan festiva la actividad de lavar como en las dos bahías de San Lucas Tolimán: las Conchitas y el Relleno. Tristemente, también en ningún lado se ve tan notoriamente el daño al medio ambiente por el uso de fosfatados y envases de plástico de detergente y champú. Se espera que la respuesta se encontrará con el uso de jabones biodegradables. Sin embargo, si hoy me preguntasen que me juntara con los ambientalistas o con las lavanderas en el debate, tendría que favorecer la actividad comunal al lavar en las orillas del lago. El mercado es el enfoque de San Lucas Tolimán los martes y domingos. Empero, todos los demás días el enfoque del pueblo, con todos los chismes y noticias diarias, se baja al lago y al collar de piedrecitas en las dos bahías que sirven para lavar. Tomen en cuenta la felicidad en las caras de las lavanderas en mis fotografías, y posiblemente estarán de acuerdo de que la costumbre del lavado de ropa en público no ha de detenerse. Se tiene que modificar.