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Patzún yace en un valle fértil cerca del corazón del reino de los kaqchiqueles. Un noventa y cinco por ciento de sus ciudadanos son kaqchiqueles. La mayoría es descendiente de los fundadores de Patzún del siglo XII, una ciudad adjunta a la ciudad capital del imperio kaqchiquel, Iximché, a 11 kilómetros por una carretera de tierra a Tecpán. El municipio de Patzún es vasto: 13 aldeas, 23 caseríos, y 18 fincas con poca población. La aldeas se encuentran entre las colinas redondas de maizales encerradas por los bosques de pino y árboles deciduos, o dentro de los mismos bosques.
Patzún está muy cerca del Lago de Atitlán. Las dos aldeas están vinculadas por lazos familiares y culturales. Caserío Chuinimachicaj (Patzún) tiene una vista no obstruida del Lago Atitlán, una da las más espectaculares. Un cańón profundo arboleado separa a Patzún de San Andrés, San Antonio, y San Lucas en el departamento de Sololá. Por la carretera de Godinez (San Andrés), el viaje a Patzún comprende 16 kilómetros serpentinos. Por los senderos antiguos, los pueblos en los dos lados del cańón frecuentemente se comunican más estrechamente. La gente de los dos lados del cańón frecuentemente tiene antepasados uno con el otro. El pantalón blanco y delantal de lana (jerga) usados por los hombres en Patzún son también parte del traje típico de San Andrés y Panajachel. El kaqchiquel que se habla en Patzún, sin embargo, es muy distinto a la versión que se habla cerca del lago.
El camino de Godinez a Patzún es un deleite visual. Para apreciarse completamente, sin embargo, tiene que experimentarse desde la palangana de un picop, al aire libre y con unos 360 grados de vista al mundo. Bajando de Godinez y Chuisajcap (San Antonio) la carretera baja rápidamente, torciéndose hasta el suelo del cańón. Poco después de las tres mesas con gradas que son el caserío los Robles (San Andrés), empieza un mundo de parque. Pinos, ciprés, y bosques de roble, interrumpidos por unos cuantos cerros tapados por maizales, colindan con la carretera hacia Patzún. En la aldea Sabalpop y de nuevo en el caserío Mocolicxot hay seńales de vida, pero la mayoría del área entre Godinez y Patzún no está habitada cerca de la carretera. En algunos lugares, la carretera pasa sobre el río, donde hombres con palas recolectan piedrín, arena, y cal para la construcción de calles y edificios.
A la orilla de Patzún, la calle de tierra se separa de la carretera, pasando por el barrio de Patzún que más conozco, donde se encuentra la cofradía de San Bernardino y la de Corpus Cristi. Patzún es una ciudad de granjeros. Vacas, cercas de madera, alambre de púas, y casas de lodo con tablas de madera son comunes, hasta en el centro de Patzún. Sin embargo, aquí en las afueras del pueblo, se ven en todos lados. Las casas se rodean de los maizales de los dueńos. Las calles de la ciudad se convierten en senderos de vacas cuando se sale de la ciudad para el campo. Las cofradías se comunican por senderos de vacas, y por relaciones familiares. Nadie me trata tan bien como los residentes de este vecindario. Toman por hecho mi asistencia a sus actividades (notablemente la feria de San Bernardino, el 20 de mayo, y de Corpus Cristi), y con gusto asisto. Un motivo es el compańerismo. Otro es que los platos ceremoniales de Patzún – el pulque y el caldo de res – son más ricos que en otros lugares. Es mejor llegar uno o dos días antes de los eventos en Patzún. La preparación de alimentos por las damas de las fincas, jóvenes y ancianas, y el surtido de adornos para cargar los santos son más festivos que las actividades formales. Además, hay tantos chuchitos y tamales como uno pueda comer.
Patzún tiene tres patrones aparte de los otros honrados por las cofradías individuales. El 18 de mayo, celebramos San Venancio. El 19 de mayo, San Pascual es el invitado de honor, con música de marimba, el Baile de los Conquistadores, y comida y bebidas toda la noche. El 20, la procesión en honor a San Bernardino sale de la cofradía temprano, pasando por casi todo el pueblo. Hay docenas de conquistadores (moros) y toritos bailando por las calles.
Un punto principal de la celebración de Corpus Cristi son las alfombras de aserrín teńido, flores, frutas y verduras arregladas como adornos del camino de la procesión – más de 150 alfombras. Otro punto principal de Corpus Cristi es la procesión parroquial, con su solemnidad y andas enormes cargando a San Bernardino y la Virgen. Camino con la cofradía, entonces pierdo esta procesión más formal y grande. Cuando llega la cofradía a la iglesia, las alfombras ya están alborotadas en nuestro camino. Sólo puedo ver las alfombras durante su construcción, y después de destrozarse. Caminando con la cofradía tengo la oportunidad de presenciar un baile tradicional que ha muerto en la mayoría de los lugares: el Baile de los Venados. Éste es un baile notablemente violento en el cual el tigre, que viste la piel de un jaguar, levanta el venado y lo tira al suelo. Después de que la procesión regresa a la cofradía, se sigue bailando hasta muy noche, en un ambiente de buena comida, malos tragos, y fraternidad.